domingo, 19 de septiembre de 2010

El viejo cuaderno se renueva


Este cuaderno ya parece una casa abandonada. Así como la de la fotografía: desvencijada, descuidada. Pareciera que al dueño no le importara si se va desmoronando poco a poco. Pero sí me importa. Aunque le tenga abandonado, le tengo cariño a este blog, a este espacio cómplice donde he compartido lecturas, películas, escritos y uno que otro secreto que dejó de serlo apenas lo sometí a la fisgona mirada de Internet.

En medio de los afanes, a veces le doy vuelta, veo como algunos de los blog más queridos están igual: la indeseada despedida de El ojo en la paja hace dos meses, la furia detenida hace nueve meses de Angry Girl, Mi querida Extranjera que por lo visto dejó de serlo y ya se acomodó a Nueva York, La Agencia Pinocho que hace mucho rato pasó a mejor vida y ahora es una gran agencia de noticias (falsas, porsupuesto) con una página Web a toda ley. Supongo que así debe ser la vejez, cuando uno ve que los amigos se van quedando al lado del camino y cuando se mira también está por fuera hace rato.


Sin embargo, el Cuaderno se niega a morir. La culpa de su letargo fue totalmente de su dueño, podríamos atribuirsela a exceso de trabajo, a una tristeza y rabia chiquitica que se estaba enquistándo y creciendo, pero que fue debidamente exorcisada. Ahora estoy de vuelta, con el ánimo de cambiar de ropajes este blog, darle una nueva cara al Cuaderno y postear con regularidad mis obsesiones compulsivas, los textos de literatura felina, los juicios y otras cositas que me encuentro por aquí y por allá que quiera compartir con quienes deseen ojear de vez en cuando esta bitacora.

Gracias por la espera.

3 comentarios:

Martín Franco dijo...

Chévere. Yo me seguía pasando de cuando en cuando a ver si había algo.

Marta dijo...

Samuel me alegro mucho. Ya estaba extrañando el cuaderno. Mucho ánimo. Marta

Isaías Peña Gutiérrez dijo...
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