sábado, 26 de diciembre de 2009

Obsesiones compulsivas: terrorismo navideño



En mi casa tengo fama de Grinch por mi supuesto escaso espíritu navideño. La verdad es que la navidad me gusta: compartir con mi familia alrededor de un ritual espiritual de fraternidad y amor; pero la parafernalia navideña: el mundo disfrazado de verde y rojo, la exigencia de comprar y regalar, la nieve falsa en pleno trópico y el gringo obeso de Santa Claus (si al menos fuera negro o latino y vistiera de guayabera), me hartan. Prefiero el ritual alrededor del pesebre, del niño desnudo con poco dinero para hacer regalos ostentosos, simbolo perfecto de la humildad y la sencillez de lo que debería ser la navidad para quienes somos cristianos congénitos o adquiridos.
Ya lo he propuesto, pero nadie en mi familia me coge la caña: una navidad sin regalos o apenas unos cuantos para los niños. Fracaso total y además, regañado: ¡eso sería terrorismo navideño! me dijeron alguna vez. Esa es mi inmerecida fama de Grinch.
Ya es demasiado tarde y esta vez no ocurrió, el obeso ricachón de abrigo rojo ya repartió sus pretensiosos regalos, pero que tan bueno sería que este video se hiciera realidad. Se lo pediré al Niño Dios para el 2010.

¡Feliz Navidad!




3 comentarios:

Carlitos Way dijo...

Se debería hacer una campaña mundial para que las cosas sean así en este lado del mundo, para vivir una navidad que no sea prestada. Don Samuel, hermano, de todas maneras un felíz año, un abrazo para la esposa y para la hija... Nos veremos...

lenis dijo...

hola primo que bueno esta esto del video tambien rogare para que se haga realidad no se si por estar fuera de casa o por mi soledad pero pienso igual lo unico que la navidad deja es cansancio extremo y extrema peladez jaja

lenis dijo...

hola primo que bueno esta esto del video tambien rogare para que se haga realidad no se si por estar fuera de casa o por mi soledad pero pienso igual lo unico que la navidad deja es cansancio extremo y extrema peladez jaja